¡Salvemos a Pesadilla!

Defiende a todos los animales

Este toro que ven en la foto se llama Pesadilla. Sí, este animal de mirada curiosa y respiración apacible se le bautizó Pesadilla. Por alguna razón siniestra, los toreros necesitan hacernos creer que estas criaturas son monstruos que merecen el dolor extremo y ser torturados hasta la muerte.

Pesadilla no sabe qué le espera, pero tú y yo lamentablemente sí. El lunes 9 de julio, se le obligará a correr por las calles de Pamplona, perseguido por una turba hasta la plaza de toros. Ahí, un grupo de descorazonados abrirán sus carnes con lanzas y arpones, se desangrará mientras trata de escapar y finalmente lo matarán con una espada que le atravesará el cuerpo.

Fonte: Aida Gascon – AnimaNaturalis

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¡VAMOS A PAMPLONA A EXIGIR EL FIN DE LAS CORRIDAS DE TOROS!

¡Vamos a Pamplona a exigir el fin de las corridas de toros!

Ya puedes apuntarte a una de las acciones más esperadas del año. El próximo 5 de julio, tan sólo dos días antes de que comience el primer encierro de Sanfermín, AnimaNaturalis realizará una vez más su protesta de alto impacto contra las corridas de toros en Pamplona.
Ver mais, AQUI

Cubrimos Pamplona con una nube de sangre por los toros que morirán en San Fermín

Más de un centenar de activistas realizamos una sorprendente acción contra las corridas de toros y tradiciones de sangre, que cubren Pamplona de vergüenza y crueldad.

Cubrimos Pamplona con una nube de sangre por los toros que morirán en San Fermín

Más de un centenar de activistas nos hemos reunido este miércoles en la Plaza del Ayuntamiento de Pamplona para exigir unas fiestas de San Fermín Sin Sangre, en un acto convocado por AnimaNaturalis y PETA.

Los manifestantes, que hemos roto cien banderillas en señal de protesta y bañado nuestros cuerpos con polvos rojos para simular la sangre derramada por los toros, hicimos hincapié en la necesidad de abolir la tauromaquia de manera inmediata.

La directora de AnimaNaturalis en España, Aida Gascón, dio lectura a un comunicado en el que se critica que por San Fermin “en esta ciudad se torturará hasta provocarles la muerte a más de 50 toros“. “Serán perseguidos y conducidos por una multitud hasta la plaza de toros, la plaza de la vergüenza” y “los últimos minutos de su vida estarán llenos de sufrimiento y tortura“, ha reprochado.

Sabemos que no podremos detener su muerte, pero seguimos y seguiremos aquí para que esas muertes no pasen inadvertidas“, ha continuado Gascón que ha pedido a los representantes políticos “valentía, justicia, solidaridad y empatía“.

En declaraciones a los periodistas, Aida Gascón afirmó que las corridas de toros “es algo que el debate social está más que superado y que la mayoría social rechaza” y “no entendemos por qué aun se siguen permitiendo y se siguen subvencionando con dinero público“.

Preguntada por los encierros, Gascón ha indicado que tanto PETA como su formación están “en contra de cualquier forma de maltrato animal en fiestas y tradiciones” pero “entendemos que los encierros aquí son muy tradicionales y merecen un debate más sosegado“.

Ambas formaciones animalistas llevamos 14 años realizando esta protesta en la víspera de las fiestas de San Fermín. Este año, además, se complementa con una recogida de firmas en Pamplona dentro de la campaña ‘San Fermín Sin Sangre’, que ya lleva recopiladas más de 150.000 apoyos en su página web, que se entregarán posteriormente al Ayuntamiento de Pamplona y el Gobierno de Navarra.

Firma nuestra petición contra la tauromaquia en Pamplona: www.SanferminSinSangre.org

Fonte: ANIMANATURALIS

60 toros muertos tras fiestas en Pamplona

© Chema Concellon / Foter / CC BY-NC-ND

Las fiestas de San Fermín en la ciudad española Pamplona terminan este año con 60 toros muertos. Murieron durante una cruel corrida de toros. Durante ocho días hubo encierros con 6 toros, los cuales eran matados por la tarde. En total 48 toros que empezaban su último día con mucho estrés, corriendo entre una tumultuosa masa de gente. Y estos toros no fueron los únicos animales que sufrieron durante las fiestas en Pamplona.

Corridas de toros
Durante las fiestas en Pamplona hay cada día corridas de toros. Antes de que se iniciase el primer encierro ya se realizaron dos corridas y se mataron en total doce toros: la primera con seis novillos. La segunda fue un rejoneo.

Los 60 toros que en total mueren en Pamplona no son los únicos animales utilizados durante esta fiesta. Por ejemplo los caballos que son utilizados durante las corridas y que son expuestos a mucho estrés. También los cabestros que corren con los toros durante el encierro. Y después de cada encierro las vaquillas en la plaza de toros de Pamplona, lo cual expone a los animales a muchísimo estrés.

Turismo
Cada año miles y miles de turistas de España pero también de otros países como Estados Unidos, Australia, el Reino Unido, etc viajan a Pamplona a participar en los encierros. Desafortunadamente muchos turistas no saben que los toros serán matados durante una corrida. Por esta razón, CAS International, WAP, PETA, HSI y otros miembros de la Red Internacional por la Tauromaquia, difundieron en varios países un video de La Tortura No es Cultura (patrocinado por Animal Guardians). Este video pide a los turistas a que no participen en los encierros y les informa de que al participar contribuyen al sufrimiento de los animales. El video lo puedes ver aquí y fue difundido por los medios de comunicación en Europa, Norteamérica y Asia.

16.000 fiestas populares con toros
Las crueles fiestas en Pamplona de este año ya terminaron y seguiremos luchando para evitar que se realicen las corridas de toros y los encierros en año que viene. Pamplona es la fiesta con toros más conocida en España y tiene la mayor cobertura en los medios de comunicación en España y en el extranjero. Diariamente se puede leer cuantos malheridos resultaron. También se escribió mucho sobre la violencia sexual que muchas mujeres sufrieron este año. Pero poco se escribe sobre el sufrimiento de los animales. Pamplona es solo la punta del iceberg. Pamplona es una de las 16.000 fiestas populares en España donde se maltrata y/o mata a toros para el ocio de unas personas. Hay aun mucho trabajo que hacer, pero CAS International continuará con la lucha para conseguir la prohibición de la tauromaquia.

Fonte: CAS

Ativistas despem-se contra touradas em Pamplona

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Cerca de cem ativistas pelos direitos dos animais despiram-se e despejaram sobre eles próprios sangue artificial. Uma forma de protestar contra as touradas, em Pamplona, Espanha.

http://sicnoticias.sapo.pt/mundo/2016-07-05-Ativistas-despem-se-contra-touradas-em-Pamplona

Video: Cruelty of ‘running with the bulls’ in Pamplona exposed

Running of the Bulls Pamplona

The same bulls that slip and slide down Pamplona’s cobbled streets will be stabbed to death in the town’s bullring later that day. Tourists who take part in the run are contributing to the carnage. This is the sobering message in a new video created by Platform Torture Is Not Culture, sponsored by Animal Guardians and supported by Europe’s largest animal protection groups including CAS International, World Animal Protection, PETA, HSI, just as other members of the International Anti-bullfighting Network, which unites 110 animal protection organisations around the world. The video, available here, will be translated and distributed throughout the Europe, North America and Asia as a means to put an end to the bloody spectacle.


Dirk Jan Verdonk of World Animal Protection in The Netherlands says:

“Many of the thrill-seekers who come to Pamplona to run with the bulls have no idea that they are participating in a festival that celebrates the torture and death of these magnificent animals, and if they did, most would undoubtedly run the other way.”

“Putting an end to animal torture in Spain is not only a matter for Spaniards. The EU subsidises bullfighting with more than 150 million Euros per year, and this, along with the curiosity of tourists from all around the world, allows this cruel spectacle to continue,” states Marius Kolff, director of CAS International, and founding member of the Spanish Platform Platform Torture is Not Culture (LTNEC).

As shown in the video, each bull used in a fight is repeatedly speared and stabbed before the matador attempts to sever the exhausted animal’s spine with a dagger. Sometimes, the bull drowns in his own blood before the dagger comes into play. Other times, he’s still alive as his broken, bleeding body is dragged out of the arena and left to await slaughter.

Bullfighting has been on the decline for years, with attendance decreasing and bullrings closing across countries that permit bullfights. The industry survives only because of huge subsidies and tourists who unwittingly fuel the abusive events. A recent poll showed that 76 per cent of Spanish people have no interest in bullfights.

Fonte: CAS

Otra barbarie más que lleva el nombre de un santo católico “San Fermín”

Otra barbarie más que lleva el nombre de un santo católico “San Fermín”
Del 7 al 14 de julio, 48 Toros serán masacrados en Pamplona.

Lo mí­o es ganar amigos cada dí­a, porque es evidente que mostrar un pensamiento crí­tico contra el pensamiento único que impera, por tierra, mar y televisión, sobre un tema popular, es como tener cara de pato, marcarse una diana y estar en la feria. Como dijo en su momento Rosa Montero, “un pensamiento independiente es un lugar desapacible y solitario”, y éste es especialmente inhóspito. Todo el mundo mundial, y especialmente la mundialidad de los presentadores de informativos, han loado la grandiosidad de los sanfermines, han babeado dando la noticia de los encierros, y con esa cara de complicidad un tanto estúpida que a veces se les pone, nos han invitado a gozar de la fiesta. Pareciera que fuera imposible considerar ese evento como algo rechazable, y sólo algunos aliení­genas, tipificados como tales, pueden mostrarse en contra. Bien. Quien esto les escribe debe de venir de Raticulí­n y tener antenas verdes, porque la fiesta de los sanfermines me parece bestia, triste y cruel, y no le veo otro atractivo que el que produce el ser humano cuando se vuelve primario. Atendiendo al hecho de que tengo un magní­fico marido navarro, hombre sensible y emotivo, que se vuelve harto caverní­cola cuando ve la fiesta, creo que sé de qué hablo. Desde luego, los sanfermines mueven mucho: dinero a mares, publicidad internacional, proyección del paí­s, diversión para miles, y todo ello, si es tan masivo, pensarán ustedes, no debe de ser malo. ¿Puede equivocarse todo el mundo y sólo tener la razón el raro de turno? No me sitúo en esa tesitura, porque creo que la razón, como la verdad, son espejos rotos, y todos poseemos algún fragmento. Pero, desde luego, mi parte de la verdad contiene argumentos que me pesan como losas y me obligan a una posición, quizá solitaria, pero moral.

Primero, lo primero, el carácter popular de la fiesta. ¿Resulta extraño? La historia de nuestros pueblos está llena de acontecimientos antropológicos que han movido masas ingentes de personas para contemplar la belleza de lo bárbaro. ¿Hay algo más cercano a lo antropológico que unos centenares de personas berreando mientras matan un toro en una plaza? Puede que el ser humano tenga algo de humano, pero en estas situaciones aflora lo más salvaje que lleva dentro. Además, como dijo el sabio Ortega y Gasset, no confundamos al hombre con el hombre-masa. La masa, por su naturaleza, ni decide, ni debate, ni se interroga. Y en estas mareas de miles, sin otro rumbo que el rumbo de la inercia, el individuo tiende a desaparecer. Sea como sea, el carácter popular de la fiesta no le otorga otro crédito que el que da la masificación. Y como bien sabe la historia, los grandes errores los han cometido las masas. No me sirve, pues, que sea popular. Corrijo: me sirve para mal… Pero, más allá de su carácter masivo, está la fiesta en sí­, y es aquí­ donde el alma de algunos se nos queda colgando de la percha de la tristeza. Pasaré por encima del gran botellón que representa, con las calles pertrechadas de jóvenes borrachos que confunden la diversión con diluir la sangre en alcohol. La alegrí­a con que se bebe, a todas edades y condiciones, durante los sanfermines, siempre me ha resultado un espectáculo deplorable. Pero si no son menores ¿nunca lo son?, ni se dedican a mear por las calles, ni insultan al barrendero, que hagan lo que quieran con su cuerpo y mente, que cada cual encuentra la forma de dejar de tener apariencia humana. Sin embargo, los sanfermines no sólo se dedican a machacar el cuerpo de cada cual, sino que basan su fiesta grande en torturar a pobres animales cuya capacidad de decidir la diversión es evidentemente nula. Ver cómo unas decenas de animales nobles, con su sensibilidad, su derecho a la vida y su fuerza, son forzados a correr por calles repletas de miles de personas que les chillan, les insultan, les tiran todo tipo de objetos, y los conducen a una muerte segura y brutal, ver ese espectáculo es ver el espectáculo de la miseria humana. Desde luego, en esa fiesta, lo más humano es el toro. ¿Belleza? La belleza de la crueldad, que puede ser bella, tanto como es malvada. La sangre siempre es estética. ¿Valores? Los valores que contiene una fiesta de esta naturaleza, arraigan en una concepción primitiva de la masculinidad y, desde luego, entroncan al corredor con los tiempos en que la supervivencia viví­a sus épocas más primitivas. Es una fiesta de fuerza bruta. Pero hoy ya sabemos que los seres humanos somos los más brutos, tanto que ya hemos destruido miles de formas de vida, hemos pasado por el planeta como una plaga de langostas y, en nuestro delirio, podemos incluso destruirlo. Sabiendo que somos los más brutos, ¿hace falta demostrarlo por las calles de Pamplona? ¿Hace falta proyectar al mundo una concepción bárbara de la relación entre el ser humano y el animal? Con un añadido, que esa proyección que hace famosa a Navarra en todo el mundo, no la hace famosa para bien. Puede que todos los bárbaros norteamericanos, que nunca permitirí­an esa fiesta en su paí­s, vengan a correr por las calles navarricas. Pero no nos engañemos: se divierten bárbaramente en un paí­s que se lo permite. Probablemente muchos de ellos se divierten tanto como nos desprecian.

A estas alturas del artí­culo, con los amigos ganados a pulso y un marido cabreado no serán noches de lujuria horizontal, mucho me temo, me permito un paso más de tuerca. Si yo fuera navarra, y en algo me considero por adopción marital, sentirí­a una honda vergüenza. Un paí­s puede ser conocido, en todo el mundo, por su categorí­a cultural y Navarra la tiene, por sus cientí­ficos, sus genios del arte, su arquitectura, su gastronomí­a, su música… Pero ser conocida por perpetrar una fiesta donde se tortura a seres vivos con el desprecio de lo público y la maldad de lo impune, es poco honor y mucha miseria. La Navarra que yo amo no se acuerda de los sanfermines. Pero cuando lo recuerda, llora.

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